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sábado, 23 de julio de 2011

RUMI

Foto de Jurema

Oh hermano, eres sólo pensamiento.

El resto es sólo músculo y huesos:

si tu pensamiento es rosa, eres un ramo de rosas;

si es una espina, eres leña para el fuego.

Rumi

jueves, 7 de julio de 2011

EL ZORRO Y EL LEON


Foto de Jurema

Érase una vez un zorro que se encontró con un joven conejo en el bosque.
El conejo preguntó: ¿Qué eres tú? Soy un zorro y podría comerte si quisiera. ¿Cómo puedes probar que eres un zorro? le preguntó el conejo. El zorro no supo qué contestar, porque hasta el momento los conejos siempre habían huido de él sin plantearle cuestiones de este tipo. El conejo dijo: Si me puedes mostrar una prueba escrita de que eres un zorro, te creeré. Medio confuso, el zorro acudió al león que le dio un certificado de que era realmente un zorro.

Cuando volvió, el conejo estaba esperando y el zorro empezó a leer el documento.
Habiendo captado lo esencial del mensaje, el conejo corrió a meterse en su madriguera y nunca volvió a ser visto.
El zorro regresó a la guarida del león, donde vio un ciervo conversando con él. El ciervo estaba diciendo: Quiero ver una prueba escrita de que eres un león... El león le dijo: Cuando no tengo hambre, no necesito molestarme. Cuando tengo hambre, no necesitas nada por escrito. El zorro al oírlo, dijo al león. ¿Por qué no me dijiste esto cuando te pedí un certificado para el conejo? Mi querido amigo replicó el león, debías haberme dicho que te lo pedía un conejo. Pensé que era para un estúpido ser humano, del que algunos de estos estúpidos animales han aprendido ese estúpido pasatiempo.

Josep M. Fericgla


viernes, 12 de febrero de 2010

SÁNDALO


Ansioso por conocer la madera de sándalo

Muchas veces el aspirante procede respecto a la verdad tan ignorantemente como el hombre de esta historia.
No conocía la madera de sándalo, pero había escuchado mucho sobre sus excelencias. Nació así en él un fuerte deseo por conocer esa clase de madera tan ponderada y entonces decidió escribir a sus mejores amigos para pedirles un pedazo de esa clase de madera.

De este modo, escribió numerosas cartas a sus amigos y en todas ellas hacía la misma petición: «Por favor, enviadme madera de sándalo.»
Y un día, de repente, descubrió que el lápiz con el que llevaba meses escribiendo aquellas cartas era precisamente de olorosa madera de sándalo.
El ser humano busca la felicidad fuera de él, cuando la verdadera y estable felicidad se halla en su interior.

Pide lo que ya tiene, busca lo que nunca ha perdido.

viernes, 23 de octubre de 2009

EL MAGO MALVADO..

El mago malvado

Hay un cuento oriental que habla de un mago muy rico que poseía muchas ovejas. Pero, al mismo tiempo, este mago era muy tacaño: no quería contratar pastores ni quería levantar una valla alrededor de los pastos donde sus ovejas pacían. Por lo tanto, las ovejas a menudo se internaban en el bosque, caían en barrancos, etc., y, sobre todo, se escapaban, pues sabían que el mago sólo quería su carne y su piel, y esto no les gustaba a las ovejas.

Al fin, el mago encontró el remedio. Hipnotizó a sus ovejas y les hizo creer, en primer lugar, que eran inmortales y que no recibirían ningún daño cuando fueran despellejadas; al contrario, que sería bueno para ellas e incluso agradable; en segundo lugar, les hizo creer que el mago era un buen amo, que amaba tanto su rebaño que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa en el mundo por él; y, en tercer lugar, el mago hizo creer a su rebaño que si alguna cosa les fuera a suceder, no les sucedería entonces, y menos aún ese día, y por lo tanto no tenían necesidad de pensar en ello.

Además, el mago convenció a su rebaño de que no eran ovejas; a algunas les hizo creer que eran leones, a otras que eran águilas, a otras que eran hombres y a otras que eran magos.

"Después de lo cual, acabaron sus cuidados y preocupaciones por las ovejas.
Jamás volvieron a escaparse, ya que esperaban pacientemente la hora en que el mago necesitase su carne y sus pieles."

Moraleja....

martes, 8 de septiembre de 2009

LA CODICIA


CODICIA

Cavando, para montar un cerco que separara mi terreno de el de mi vecino, me encontré enterrado en mi jardín, un viejo cofre lleno de monedas de oro.
A mi no me interesó por la riqueza, me interesó por lo extraño del hallazgo, nunca he sido ambicioso y no me importan demasiado los bienes materiales, pero igual desenterré el cofre.
Saqué las monedas y las lustré. Estaban tan sucias las pobres...

Mientras las apilaba sobre mi mesa prolijamente, las fui contando...
Constituían en sí mismas una verdadera fortuna. Solo por pasar el tiempo, empecé a imaginar todas las cosas que se podrían comprar con ellas.
Pensaba en lo loco que se pondría un codicioso que se topara con semejante tesoro. Por suerte, por suerte...no era mi caso...

Hoy vino un señor a reclamar las monedas, era mi vecino. Pretendía sostener en un miserable que las monedas las había enterrado su abuelo, y que por lo tanto le pertenecían a él.
Me dio tanto fastidio que lo maté...
Si no lo hubiera visto tan desesperado por tenerlas, se las hubiera dado, porque si hay algo que a mí no me importa son las cosas que se compran con dinero, eso sí, no soporto la gente codiciosa...

Jorge Bucay

miércoles, 1 de julio de 2009

COMO CRECER..


Cómo crecer

Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo.

El roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el pino.
Volviéndose al pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la vid, y la vid se moría porque no podía florecer como la rosa.
La rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el roble.

Entonces encontró una planta, una fresia, floreciendo y más fresca que nunca.

El rey le preguntó:
¿Cómo es que creces saludable en medio de este jardín mustio y sombrío?
no lo sé!! quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías fresias, si hubieras querido un roble o una rosa, los habrías plantado.
En aquel momento me dije: “intentaré ser fresia de la mejor manera que pueda”.


Ahora es tu turno. Estás aquí para contribuir con tu fragancia, simplemente mírate a ti mismo,
no hay posibilidad de que seas otra persona.
Puedes disfrutarlo y florecer regado con tu propio amor por ti, o puedes marchitarte en tu propia condena…

Autor: Jorge Bucay

sábado, 27 de septiembre de 2008

EL ELEFANTE Y LA ALONDRA

El elefante y la alondra eran amigos. La alondra le señalaba al elefante los rincones mas sombreados de la selva, y el elefante protegía con su presencia nocturna el nido de la alondra de serpientes voraces y ardillas rapaces.
Un día el elefante le dijo a la alondra que le tenía envidia por poder volar. ¡Cuánto le gustaría remontarse por los aires, ver la tierra desde las alturas, llegar a cualquier sitio en cualquier momento! Pero con su peso...¡Era imposible! La alondra le dijo que era muy fácil. Se quitó con el pico una pluma de la cola y le dijo: "Aprieta fuerte esta pluma en la boca, y agita rápidamente las orejas arriba y abajo" El elefante hizo lo que la alondra le dijo. Apretó con fuerza la pluma en la boca para que no se le fuese a caer y comenzó a agitar sus grandes orejas arriba y abajo con toda su energía.
Poco a poco notó que se levantaba, despegaba, se sostenía en el aire y podía ir donde quisiera por los aires con toda facilidad. Vio la tierra desde las alturas, vio los animales y los hombres, cruzó por lo alto el río profundo que había marcado el limite de su territorio, exploro paisajes desconocidos, y volvió al fin, feliz y contento a aterrizar al sitio donde había dejado a la alondra.
"No sabes cuanto te agradezco esta pluma milagrosa", le dijo. Y se la guardó cuidadosamente detrás de la oreja para volver a usarla cuando quisiera volar otra vez. La alondra le contesto: "Oh, esa pluma... La verdad es que no vale nada. Se me iba a caer de todos modos, y era inútil" Pero tenía que darte algo para que creyeras en ti, y se me ocurrió eso, tu hubieras podido volar de todos modos.

domingo, 21 de septiembre de 2008

PROVERBIO CHINO


El sabio puede sentarse en un hormiguero,
pero sólo el necio se queda sentado en él.
(Proverbio chino)

domingo, 10 de agosto de 2008

EL AGUILA Y EL HALCON.

Cuenta una antigua leyenda de los indios Siux, que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo de la tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los jóvenes guerreros, y Nube Azul, la hija del cacique y una de las más hermosas mujeres de la tribu.

Nos amamos... empezó el joven.
Y nos vamos a casar.... dijo ella.

Y nos queremos tanto que tenemos miedo...queremos un hechizo, un conjuro, o un talismán...algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos...que nos asegure que
estaremos uno al lado del otro hasta encontrar la muerte.

Por favor...repitieron, ¿hay algo que podamos hacer?

El viejo los miró y se emocionó al verlos tan jóvenes... tan enamorados...y tan anhelantes esperando su palabra...
Hay algo....dijo el viejo, pero no sé... es una tarea muy difícil y sacrificada...

Nube Azul...dijo el brujo, ¿ves el monte al norte de nuestra aldea? Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos....

Deberás cazar el halcón más hermoso y vigoroso del monte... Si lo atrapas, deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de luna llena...
¿Comprendiste?

Y tú, Toro Bravo...siguió el brujo, deberás escalar la montaña del trueno...cuando llegues a la cima, encontrarás la más brava de todas las águilas, y solamente con tus manos y una red, deberás atraparla sin heridas y traerla ante mí, viva...el mismo día en que vendrá Nube Azul...
¡Salgan ahora!

Los jóvenes se abrazaron con ternura y luego partieron a cumplir la misión encomendada... ella hacia el norte y él hacia el sur...

El día establecido, frente a la tienda del brujo, los dos jóvenes esperaban con las bolsas que contenían las aves solicitadas.
El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas...Eran verdaderamente hermosos ejemplares...

Y ahora qué haremos...preguntó el joven, ¿los mataremos y beberemos el honor de su sangre?

No! dijo el viejo.

Los cocinaremos y comeremos el valor en su carne? propuso la joven.

No, repitió el viejo. Harán lo que les digo: tomen las aves y átenlas entre sí por las patas con esta tiras de cuero...cuando las hayan anudado, suéltenlas y que vuelen libres...

El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros... El águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero sólo consiguieron revolcarse por el piso. Unos minutos después, irritadas por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre sí hasta lastimarse....

Este es el conjuro. Jamás olviden lo que han visto... Son ustedes como un águila y un halcón...

Si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose... sino que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse el uno al otro...
Si quieren que el amor entre ustedes perdure...

“Vuelen juntos... pero jamás atados”.
Annarnau

jueves, 24 de julio de 2008

PERTENENCIAS

Un hombre murió Intempestivamente…

Al darse cuenta, vio que se acercaba Dios, el llevaba una maleta consigo… Y Dios le dijo:

Bien hijo mio, es hora de irnos…

El hombre asombrado le preguntó a Dios…

“Ya… tan pronto? Tenía muchos planes…”

Lo siento hijo… Pero es el momento de tu partida.

Qué traes en esa maleta?

Tus pertenencias?…

Son mis cosas, mis ropas, mi dinero..

“Lo siento hijo. Las cosas materiales que tenías, nunca te pertenecieron… Eran de la tierra.”

Traigo mis recuerdos?

“Lo siento hijo, esos ya no vienen contigo. Nunca te pertenecieron, eran del tiempo…”

Traigo mis talentos?

“Lo siento hijo pero esos nunca te pertenecieron… eran de las circunstancias.”

Traigo a mis amigos, a mis familiares..

“Lo siento hijo pero ellos nunca te pertenecieron. Eran del camino.”

Traigo a mi mujer y a mis hijos..

“Lo siento hijo. Ellos nunca te pertenecieron. Eran de tu corazón.”

Traigo mi cuerpo...

“Lo siento hijo…. Ese nunca te perteneció. Ese era del polvo.”

Entonces, traigo mi alma...

“Lo siento hijo pero ella nunca te perteneció… era mía.”

Entonces el hombre, lleno de miedo, arrebató a Dios la maleta, y al abrirla … se dio cuenta que estaba vacía…

Con una lágrima de desamparo brotando de sus ojos, el hombre le dijo a Dios:

Nunca tuve nada?

“Si… hijo mío… Cada uno de los momentos que viviste fueron sólo tuyos…

viernes, 4 de julio de 2008

HOJA DE COCA

Mama Coca es el regalo más valioso que Inti (El Gran Dios Sol) y Pachamama (La Madre Tierra) hicieron a la humanidad.

Se dice que hace tiempo, en tierras lejanas , vivía una mujer muy bonita de quien todos se enamoraban.
Se casó con un poderoso rey, el cual enloqueció de amor y agradecido de su suerte dio ordenes de repartir sus riquezas a su pueblo. Eso enfado mucho a sus consejeros y decidieron matar a su mujer.
Entonces , una profunda tristeza invadió los corazones de la gente, ya ninguno trabajaba ni comía.
Pero allí, donde enterraron a la mujer nació una planta que probaron y se reconfortaron con nuevas fuerzas , volvieron a trabajar y vivieron con paz.

Esta planta era Mama Coca.
Había una norma para utilizarla: No se podía usar con ambición ya que eso llevo a la muerte a aquella mujer.

Así que quien se saltara esta regla nada mas encontraría veneno para su cuerpo y locura para su mente, Mama Coca enfermaría sus cuerpos y asi conseguiría romperlos, como los cristales de hielo que van deshaciendo las montañas.

jueves, 5 de junio de 2008

EL MONJE Y LA MUJER


De camino hacia su monasterio, dos monjes budistas se encontraron con una bellísima mujer a la orilla de un río. Al igual que ellos, ella quería cruzar el río, pero éste bajaba demasiado crecido. De modo que uno de los monjes se la echó a la espalda y la pasó a la otra orilla.

El otro monje estaba absolutamente escandalizado y por espacio de dos horas estuvo censurando su negligencia en la observancia de la Santa Regla: ¿Había olvidado que era un monje? ¿Cómo se había atrevido a tocar a una mujer y a transportarla al otro lado del río? ¿Qué diría la gente? ¿No había desacreditado la Santa Religión? Etcétera.

El acusado escuchó pacientemente el interminable sermón. Y al final estalló: «Hermano, yo he dejado a aquella mujer en el río. ¿Eres tú quien la lleva ahora?».

Dice el místico árabe Abu Hassan Bushanja: «El acto de pecar es mucho menos nocivo que el deseo y la idea de hacerlo. Una cosa es condescender con el cuerpo en un placentero acto momen­táneo y otra cosa muy distinta que la mente y el corazón lo estén rumiando constantemente».

Cuando las personas religiosas no dejan de darle vueltas a los pecados de los demás, uno sospecha que esa insistencia les propor­ciona más placer del que el pecado proporciona al pecador.

domingo, 25 de mayo de 2008

OBSTACULOS


Voy andando por un sendero.
Dejo que mis pies me lleven.
Mis ojos se posan en los árboles, en los pájaros, en las piedras.
En el horizonte
se recorte la silueta de una ciudad.
Agudizo la mirada para distinguirla bien.

Siento que la ciudad me atrae.
Sin saber cómo, me doy cuenta de que en esta ciudad puedo encontrar todo lo que deseo.
Todas mis metas, mis objetivos y mis logros. Mis ambiciones y mis
sueños están en esta ciudad.
Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que
más me gustaría ser, aquello a lo cual aspiro, o que intento, por lo que trabajo, lo que siempre ambicioné, aquello que sería el mayor de mis éxitos.
Me imagino que todo eso está en esa ciudad.
Sin dudar, empiezo a caminar
hacia ella.
A poco de andar, el sendero se hace cuesta arriba. Me canso un
poco, pero no me importa.
Sigo, diviso una sombra negra, más adelante, en el camino. Al acercarme, veo
que una enorme zanja me impide mi paso.
Temo... dudo.
Me enoja que mi meta no pueda conseguirse fácilmente.
De todas maneras
decido saltar la zanja.
Retrocedo, tomo impulso y salto...
Consigo pasarla. Me
repongo y sigo caminando. Unos metros más adelante, aparece otra zanja. Vuelvo a tomar carrera y también la salto.
Corro hacia la ciudad: el camino parece despejado.
Me
sorprende un abismo que detiene mi camino. Me detengo.
Imposible saltarlo
Veo que a un costado hay maderas, clavos y herramientas.
Me doy cuenta de
que está allí para construir un puente. Nunca he sido hábil con mis manos... Pienso en renunciar. Miro la meta que deseo... y resisto.
Empiezo a construir el puente. Pasan horas, o días, o meses. El puente está hecho. Emocionado, lo cruzo. Y al llegar al otro lado... descubro el muro.
Un
gigantesco muro frío y húmedo rodea la ciudad de mis sueños... Me siento abatido... Busco la manera de esquivarlo. No hay caso. Debo escalarlo. La ciudad está tan cerca...
No dejaré que el muro impida mi paso.
Me propongo trepar. Descanso unos minutos y tomo aire... De pronto veo, a un costado del camino un niño que me mira como si me conociera.
Me sonríe
con complicidad. Me recuerda a mí mismo... cuando era niño. Quizás por eso, me animo a expresar en voz alta mi queja:
¿Por qué tantos
obstáculos entre mi objetivo y yo?
El niño se encoge de hombros y me contesta:
¿Por qué me lo preguntas a mí?

Los obstáculos no estaban antes de que tú llegaras... Los obstáculos
los trajiste tú.

Jorge Bucay