lunes, 16 de abril de 2012

ESPEJISMO ESPIRITUALES


Imagen de Jurema

Así fue, que apareció un árbol , un árbol hermoso , grande y frondoso en el medio del huerto y todo el mundo se alegró y pasaban los días más importantes bajo su sombra y de noche fue refugio para las aves.

Entonces los hombres del pueblo dejaron de atender su cosecha y comenzarón a cuidar de aquel árbol pues lo veían prometedor y prodigioso. El árbol comenzaba a crecer y los hombres le brindaban día a día todas la atenciones, inclusive le ponían música.

El tiempo pasó y las cosechas , los demás árboles y animales de aquel huerto estaban débiles  pero aquel árbol tenía hojas y su fruto pequeño , aún emitia un aroma delicioso.

Y al paso del tiempo , todas las demás cosecha , los árboles, los animales fallecieron por abandono , pero aquel árbol estaba fuerte y grande pero el fruto no se desarrollaba y en el pueblo había hambre y la gente comenzaban a preocuparse.

Entonces, pasó por aquel lugar un hombre de un pueblo lejano que pudo divisar a unos pocos hombres y justo llegaba cuando los pocos hombres que quedaban enterraban a sus muertos. Con asombro dijo.
 
Yo paso cada cierto año por este lugar, y era un lugar hermoso, una tierra deseada, pero ahora es un páramo. ¿Qué ha pasado?

Entonces, lo llevaron al centro del campo y se veía un árbol frondoso y hermoso . Aquel hombre al ver esto , con el corazón agitado y con la voz entrecortada gritó:  
 ¡Ah,amigos míos! , ésto me lo habían advertido , ustedes lo han perdido todo. Este árbol hermoso los ha confundido . Yo sé de este árbol porque los ancianos de mi pueblo me lo habían advertido , de este árbol sus frutos parecen deliciosos pero nunca se los dará porque este árbol es el que no produce frutos , es decir que sus frutos jamás madurarán . Este es el árbol de la falsa promesa . Este es el árbol maldito que les ha causado la muerte, el hambre, la necesidad , por él lo han perdido todo.
Este árbol es comparado a un hombre que dice tener metas e ilusiones , que habla de lo que hará pero jamás cumple con su palabra . Este árbol es como la falsa espiritualidad , parece tan bueno , tan puro , al contrario les quita las ilusiones ,les mata sus sueños. Es como el hombre que no concreta nada y por eso muere de hambre y de necesidad. Aparte de esto, ustedes olvidaron a los demás, pusieron su confianza en la falsa promesa, éste es el árbol de la muerte porque sus frutos jamás madurarán .
 
 Oscar Basurto Carbonell

3 comentarios:

Anónimo dijo...

No pudimos ser. La tierra
no pudo tanto. No somos
cuanto se propuso el sol
en un anhelo remoto.
Un pie se acerca a lo claro.
En lo oscuro insiste el otro.
Porque el amor no es perpetuo
en nadie, ni en mí tampoco.
El odio aguarda su instante
dentro del carbón más hondo.
Rojo es el odio y nutrido.

El amor, pálido y solo.

Cansado de odiar, te amo.
Cansado de amar, te odio.

Llueve tiempo, llueve tiempo.
Y un día triste entre todos,
triste por toda la tierra,
triste desde mí hasta el lobo,
dormimos y despertamos
con un tigre entre los ojos.

Piedras, hombres como piedras,
duros y plenos de encono,
chocan en el aire, donde
chocan las piedras de pronto.

Soledades que hoy rechazan
y ayer juntaban sus rostros.
Soledades que en el beso
guardan el rugido sordo.
Soledades para siempre.
Soledades sin apoyo.

Cuerpos como un mar voraz,
entrechocado, furioso.

Solitariamente atados
por el amor, por el odio.
Por las venas surgen hombres,
cruzan las ciudades, torvos.

En el corazón arraiga
solitariamente todo.
Huellas sin compaña quedan
como en el agua, en el fondo.

Sólo una voz, a lo lejos,
siempre a lo lejos la oigo,
acompaña y hace ir
igual que el cuello a los hombros.

Sólo una voz me arrebata
este armazón espinoso
de vello retrocedido
y erizado que me pongo.

Los secos vientos no pueden
secar los mares jugosos.
Y el corazón permanece
fresco en su cárcel de agosto
porque esa voz es el arma
más tierna de los arroyos:

«Miguel: me acuerdo de ti
después del sol y del polvo,
antes de la misma luna,
tumba de un sueño amoroso».

Amor: aleja mi ser
de sus primeros escombros,
y edificándome, dicta
una verdad como un soplo.

Después del amor, la tierra.
Después de la tierra, todo.

Miguel Hernandez

Neogeminis dijo...

Esos árboles no resultan ser tan escasos como uno pudiera imaginar. Los falsos profetas, los maestros del engaño aparecen muy frecuentemente y sus disfraces son de lo más diversos.

un abrazo!

Ana dijo...

hola mi querida amiga, gracias por sus hermosos poemas son hermosos.
deseo que te encuentres bien. un fuerte abrazo.