La vieja sirena se arrastra con las manos, tal como
subió la escala aquella remota noche y
se sorprende al recordar. Tiene memoria y comprende que no la ha perdido porque
sigue siendo súbdita del tiempo y de la muerte. Contemplando el mundo sublunar
se da cuenta de que aquella catarata que
la arrebató al convertirse en mortal
acaba de petrificarse. La nube se desplaza, sí, en lo alto, la punta de los
cipreses se balancea, pero son movimientos de durmientes, balbuceos
inexpresivos. Lo mismo ocurre en sus ríos interiores: La sangre, la linfa, sus
humores siguen sin duda corriendo al impulso del tiempo, pero apenas los
perciben los ahora los torpes sentidos de Glauka.
Y entonces la vieja sirena tiene prisa…
Texto extraído de la novela la vieja sirena.
José Luis
Sampedro
Fotografía de Jurema

7 comentarios:
¡Qué belleza! Gracias
Un abrazo de luz femenina.
Desde las Aguas
Me ha gustado mucho el texto... Un placer leer aquí.
Un beso.
Gracias Teresa!
Otro abrazo luminoso para ti.
Hola Carmen!
La novela es linda, la recomiendo.
Besos.
Una armónica y Elegante Sabiduría.
Gracias por exponer...
Un abrazo.
Hola mi querida chamana
Pasé a saludar y te comento que ahora migro a facebook por si quiees visitarme.
https://www.facebook.com/erostanatos333
Saludos
Te mando un gran abrazo.
Enrique
hola jureminha!!!lindo,lindo,lindo!!no tardes mucho en escribir,tus poemas,tu blog me encantan!la fotografia hecho recordar islas canarias donde he vivido un inverno!seas feliz!!besos elzen
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