jueves, 27 de junio de 2019
sábado, 17 de octubre de 2015
AQUI O ALLA.
No debería seguirse el pasado,
no debería desearse el futuro.
Lo pasado, pasado está,
y el futuro no ha llegado.
Pero quienquiera que tenga una visión
ora aquí, ora allá de una cosa presente
sabiendo que es inamovible, inconmovible, que la cultive.
Que ponga manos a la obra hoy mismo.
Quién sabe si morirá mañana?
No hay regateo posible con las grandes huestes de la muerte.
Imagen de Jurema
viernes, 13 de julio de 2012
NO EMPUÑES TU NOMBRE
lunes, 16 de abril de 2012
ESPEJISMO ESPIRITUALES
Entonces los hombres del pueblo dejaron de atender su cosecha y comenzarón a cuidar de aquel árbol pues lo veían prometedor y prodigioso. El árbol comenzaba a crecer y los hombres le brindaban día a día todas la atenciones, inclusive le ponían música.
El tiempo pasó y las cosechas , los demás árboles y animales de aquel huerto estaban débiles pero aquel árbol tenía hojas y su fruto pequeño , aún emitia un aroma delicioso.
Y al paso del tiempo , todas las demás cosecha , los árboles, los animales fallecieron por abandono , pero aquel árbol estaba fuerte y grande pero el fruto no se desarrollaba y en el pueblo había hambre y la gente comenzaban a preocuparse.
Entonces, pasó por aquel lugar un hombre de un pueblo lejano que pudo divisar a unos pocos hombres y justo llegaba cuando los pocos hombres que quedaban enterraban a sus muertos. Con asombro dijo.
Entonces, lo llevaron al centro del campo y se veía un árbol frondoso y hermoso . Aquel hombre al ver esto , con el corazón agitado y con la voz entrecortada gritó:
Oscar Basurto Carbonell
sábado, 5 de septiembre de 2009
SUFISMO
martes, 6 de enero de 2009
ESPIRITUALIDAD...

1.- ..De eso es de lo que trata la espiritualidad. Del vivir la muerte intensamente, del vivir la vida con intensidad,del vivir ambos tan apasionadamente que nada quede atrás sin ser vivido, ni incluso la muerte.
2.-La risa es la esencia misma de la religión. La seriedad nunca es religiosa, no puede ser religiosa. La seriedad es del ego, parte de la enfermedad misma. La risa es la ausencia de ego.
Sí, hay una diferencia cuando tú ríes y cuando ríe un hombre religioso. La diferencia es que tú siempre te ríes de otros y el hombre religioso se ríe de sí mismo, o de toda la ridiculez humana.
La religión no puede ser sino una celebración de la vida; y la persona seria se transforma en un inválido: crea barreras. No puede bailar, no puede cantar, no puede celebrar. La dimensión misma de la celebración desaparece de su vida. Se vuelve como el desierto y si eres un desierto puedes seguir pensando y pretendiendo que eres religioso, pero no lo eres.
Puedes ser un sectario, pero no religioso. Puedes ser un cristiano, un hindú, un budista, un jaino, un musulmán, pero no puedes ser religioso. Crees en algo, pero no sabes nada. Crees en teorías. Un hombre demasiado cargado de teorías se vuelve serio. Un hombre que no tiene cargas, que no agobie su ser con teorías, comienza a reírse.
3.-La risa relaja. Y la relajación es espiritual. la risa te devuelve a la tierra, de hacer descender de tus estúpidas ideas sobre el ser-más-santo-que-tú. La risa de lleva a la realidad tal y como es. El mundo es un juego de Dios, una broma cósmica. Y a menos que la comprendas como una broma cósmica nunca serás capaz de comprender el misterio supremo.
Estoy a favor de todas las bromas, estoy a favor de la risa.
domingo, 3 de agosto de 2008
QUE ES DIOS?

¿Qué es la verdad y qué es Dios?
No creo que quieras una respuesta a eso.
Si quiero, por favor.
Si tomo una lámpara y la dirijo a la pared, una mancha de luz aparecerá en la pared.
La lámpara es la búsqueda de la verdad: el entendimiento.
A veces creemos que la luz en la pared es Dios; pero la luz no es lo que buscamos, es el resultado de la búsqueda. Mientras más intensa es la búsqueda, más brilla la luz en la pared. Mientras más brilla la luz, más grande será la sensación de revelación al verla.
En conclusión, aquel que no busca con una linterna con él no verá nada.
Lo que percibimos como Dios, es un resultado de nuestra búsqueda de Dios. Puede ser sólo una apreciación de la luz pura e impecable, sin comprender que proviene de nosotros. A veces nos ponemos frente a la luz y creemos que somos el centro del Universo.
La luz se parece tanto a nosotros que le imponemos nuestra sombra y creemos que todo es oscuridad. Si permitimos que nuestro ‘yo’ se interponga, desvirtuamos el propósito, que es usar la luz en nuestra búsqueda para iluminar la pared con toda su belleza y con todos sus fallos…y al hacerlo, entender mejor el mundo que nos rodea.
Sí…pero ¿qué es la verdad y qué es Dios?
La verdad es un río
¿y qué es Dios?
Dios es la boca del río.
lunes, 9 de junio de 2008
ALEJAME
Aléjame de la sabiduría que no llora, la filosofía que no ríe y la grandeza que no se inclina ante los niños.Del hablador he aprendido a callar, del intolerante a ser indulgente y del malévolo a tratar a los demás con amabilidad. Y por curioso que parezca, no siento ninguna gratitud a esos maestros.
Nuestras palabras no son más que migas que caen del banquete de la mente.
Si revelas tus secretos al viento no le eches la culpa al viento por revelárselo a los árboles.
Gibran Khalil Gibran
Poeta, pintor, escultor, filósofo, escritor y ensayista libanés (1883-1931),
jueves, 29 de mayo de 2008
LA VIA DEL TANTRA

De hecho, para mucha gente, la religión no significa más que la negación o el rechazo de los aspectos placenteros de la vida.
Parece que hay que decir "no" al deseo, "no" a la espontaneidad, "no" a la libertad de expresión.
Por eso, no es de extrañar que la religión establecida tenga tan mala prensa.
En vez de considerarla como un método para trascender nuestras limitaciones, parece una de las formas más duras de represión.
Pero todo eso de la renuncia es otra forma de superstición que debemos superar si de verdad queremos ser libres.
Desgraciadamente, la forma en que muchas sociedades han utilizado la religión, como medio de opresión política o de control, justifica ese duro juicio.
Esta visión de la religión como opresora o limitadora de nuestra naturaleza humana básica no sólo es compartida por sus críticos sino también por muchos practicantes religiosos.
Hay mucha gente que piensa que la forma correcta de seguir una disciplina espiritual es negando sencillamente su humanidad.
Se han vuelto tan recelosos con el placer, que piensan que ser desgraciado tiene un verdadero valor: "Soy una persona religiosa, por lo tanto no debo disfrutar".
Aunque su aspiración es lograr alguna forma de paz y felicidad eternas, se niegan los placeres de la vida cotidiana.
Ven esos placeres como obstáculos, como interferencias al desarrollo espiritual y, si les sucede que experimentan un pequeño placer, se sienten incómodos.
Algunos, ¡no pueden comerse ni un trozo de chocolate sin pensar que son pecadores y glotones! En vez de aceptar y disfrutar esa experiencia tal cual es, se enredan en un nudo de culpabilidad y reproche. "Cuando en el mundo hay tanta gente hambrienta y miserable, ¡cómo me puedo atrever a gratificarme de esta forma!"
Todas esas actitudes son un completo error.
No hay razón alguna para sentirse culpable con el placer; esto es tan erróneo como aferrarse a los placeres transitorios y esperar que nos den una satisfacción definitiva.
De hecho, esto es sólo otra forma de aferramiento, otra forma de encerrarnos en una visión limitada de lo que somos y de lo que podemos llegar a ser.
Esa culpabilidad es una perversión de la espiritualidad y no es, en absoluto, una actitud espiritual.
Si de verdad estuviésemos satisfechos con nuestra situación -felices y tranquilos tanto si nos encontramos ante condiciones favorables como adversas- tendría algún sentido el practicar la autonegación.
Podría utilizarse beneficiosamente para fortalecer nuestro desapego o para ayudarnos a comprender lo que es importante de verdad en nuestra vida.
Pero raramente nos privamos de algo por las razones correctas.
Nos empujamos a nosotros mismos hacia un estado desgraciado porque pensamos que ser desgraciado es en sí mismo algo valioso.
Pero no es valioso.
Si nos revolcamos en la desgracia, el único resultado es que experimentamos aún más la desgracia.
Por otro lado, si sabemos experimentar la felicidad sin las actitudes contaminadas del apego desmesurado o de la culpabilidad, podremos cultivar niveles cada vez más profundos en esta experiencia y lograr finalmente la felicidad inconcebible de todo nuestro potencial humano.
Si es equivocado este punto de vista que acabo de criticar, el de la autorrepresión, ¿cuál seria el punto de vista correcto para alguien que está verdaderamente interesado en desarrollar su máximo potencial?
Expuesto en forma sencilla, consiste en mantener la mente continuamente en una condición tan feliz y apacible como sea posible.
En vez de dejarnos llevar por los hábitos que tenemos de aferramiento, insatisfacción, confusión, miseria y mala conciencia, debemos intentar mejorar nuestra mente, desarrollando niveles cada vez más profundos de entendimiento, un control más hábil de nuestras energías mentales y físicas, formas de felicidad y gozo cada vez mayores y una vida mejor.
Este enfoque es mucho más razonable que el de intentar rechazar nuestras experiencias cotidianas.
miércoles, 28 de mayo de 2008
TARA VERDE

Dicen que los mantras se remontan al menos a la tradición védica. Se trata de sonidos especiales utilizados como instrumentos de meditación.
Un Mantra, es una sílaba, palabra o frase, cuya pronunciación hace vibrar nuestras energías.
Tienen la capacidad de aquietar la mente y enfocar nuestra atención. La palabra mantra proviene del sánscrito: ‘man’, que significa mente, y ‘tra’, que tiene el sentido de protección.
Existen infinitos mantras procedentes de las diversas culturas y religiones de todo el mundo y normalmente son usados como objetos de meditación capaces de inducir a estados alterados de consciencia.
Siempre tengo presente a Tara, se dice de ella que es “la que ayuda a alcanzar la otra orilla” y que nació de una lágrima vertida por Avalokiteshvara, el buda de la compasión, del cual ella es una emanación.
Hay 21 manifestaciones de Tara las más conocidas son: Tara Verde, Buda femenina, madre de todos los Budas y Tara Blanca, la Gran pacificadora
domingo, 25 de mayo de 2008
LA BONDAD

Se sentía frustrado con su vida y quería ser “mejor persona”. Le dije: “No intentes ser mejor persona, porque ya lo eres.
La bondad que quieres sentir, ya la tienes.
Pregunta a un agricultor cómo prepara el terreno. No lo hace con frustración. Cuando te sientes frustrado tienes el anhelo, el deseo, pero no sabes qué hacer con él. Por lo tanto, prepara el terreno”. Tú eres el terreno, prepáralo. ¿Cómo? Te harás un experto en aquello que más practiques en tu vida. Quizá seas bueno en sentirte frustrado. Si eso es lo que más practicas, te harás un experto en la materia. Así que, en lugar de eso, empieza a practicar la bondad. Y para practicarla, sólo tienes que ser un poco más consciente. Si vas a hablarle a alguien, primero piensa: “¿A quién estoy hablando?”.
Muchas veces los padres en realidad quieren decirle a sus hijos: “Te quiero”, pero no es eso lo que sale y, en cambio, les dicen: “¿Por qué hiciste eso? ¿Por qué no puedes ser así? Te he dicho mil veces …”. Sin embargo, lo que verdaderamente quieren decirles es: “Te quiero”.
Ser consciente proporciona muchos beneficios. Lo sé porque cuando no soy consciente, digo cosas que luego lamento. Así que no me estoy dirigiendo a ti como un experto, sino como alguien que tiene mucha experiencia.
Conciencia. Ésta es tu vida. No dejes que las circunstancias la dirijan; sé tú quien dirige tu vida, lo que quieres, cómo deseas ser.
¿Quieres estar enfadado? A veces es bueno, pero otras veces deseas ser amable. Eres como un pintor. En tu paleta hay muchos colores. No tienes por qué usar sólo uno. Se trata de tu vida. La bondad está en ti. La inconsciencia está en ti y también la conciencia. Lo único que tienes que hacer es dedicar un momento a ser consciente. Es fácil.
Simplemente espera un momento antes de hacer algo y piensa: “¿Qué es lo que estoy a punto de hacer? ¿Qué es lo que quiero hacer? Voy a hablar con esta persona, ¿cómo quiero sentirme después?”.
Ésas son pequeñas cosas que puedes hacer. Y la más fácil de todas es sencillamente detenerte un momento. Pero, ¿qué pasa con la “realidad” de todas las cosas que tienes que hacer? Ésa no es la realidad, es ficción.
Para mí no hay ninguna diferencia entre pensar en todo lo que tienes que hacer y pensar que en el armario hay un monstruo, como hacías cuando eras pequeño. No hay ningún monstruo en tu armario. ¿Acaso debes hacer ahora todo lo que tienes que hacer?
Quizá te levantas a las 6 de la mañana, pero la oficina no abre hasta las 9. Sin embargo, piensas: “Tengo que hacer eso, y aquello y lo de más allá”. Dedica un momento a ser consciente. Sólo se tarda una fracción de segundo.
Si vas pilotando un avión, más te vale no ser inconsciente y apretar el botón equivocado. Pulsar el botón correcto sólo lleva una fracción de segundo.
Y si quieres ser consciente, sólo se tarda una fracción de segundo en pensar: “¿Qué es lo que estoy a punto a hacer?”. La bondad está en ti. No tienes que crearla. En ti hay más bondad y más amor de lo que puedas imaginar. ¿Por qué deberías ser bondadoso?
Cuando lo eres, eso hace que tú te sientas bien. Muchos quieren ser amables para que los demás aprueben su conducta. Pero cuando eres amable, tú te sientes bien. Un aliciente muy bueno. Y es muy contagioso. ¿Quieres ser bondadoso?
Empieza por serlo contigo mismo. Sí, la gente se enfada y todo lo demás, pero tienes que perdonar y perdonarte a ti mismo.
Ahí empieza la bondad. Si no puedes ser bondadoso contigo mismo, serlo con los demás es arbitrario.
Todos cometemos errores y seguiremos haciéndolo. Si no los cometiéramos, no podríamos aprender de ellos. Pero tenemos que aprender de ellos y avanzar, cueste lo que cueste.
Cometer errores no es ningún problema, siempre y cuando aprendas de ellos.
Así pues, tienes bondad; tienes todo lo que necesitas. Practícalo. Te harás un experto en aquello que practiques. Es muy sencillo, de verdad.?
jueves, 22 de mayo de 2008
EL GURU FALAZ
Las lluvias monzónicas habían llegado a la India. Era un día oscuro y llovía torrencialmente. Un discípulo corría para protegerse de la lluvia cuando lo vio su maestro y le increpó:
Pero, ¿cómo te atreves a huir de la generosidad del Divino?, ¿por qué osas refugiarte del líquido celestial? Eres un aspirante espiritual y como tal deberías tener muy en cuenta que la lluvia es un precioso obsequio para toda la humanidad.
El discípulo no pudo por menos que sentirse profundamente avergonzado.
Comenzó a caminar muy lentamente, calándose hasta los huesos, hasta que al final llegó a su casa. Por culpa de la lluvia cogió un persistente resfriado.
Transcurrieron los días.
Una mañana estaba el discípulo sentado en el porche de su casa leyendo las escrituras. Levantó un momento los ojos y vio a su gurú corriendo tanto como sus piernas se lo permitían, a fin de llegar a algún lugar que lo protegiera de la lluvia.
Maestro le dijo, ¿por qué huyes de las bendiciones divinas? ¿No eres tú ahora el que desprecias el obsequio divino? ¿Acaso no estás huyendo del agua celestial?
Y el gurú repuso:
¡Oh, ignorante e insensato!
¿No tienes ojos para ver que lo que no quiero es profanarla con los pies?
miércoles, 14 de mayo de 2008
MI TAO

TAO TE CHING. Lao-Tse
martes, 13 de mayo de 2008
NI TU NI YO SOMOS LOS MISMOS..
El Buda fue el hombre más despierto de su época. Nadie como él comprendió el sufrimiento humano y desarrolló la benevolencia y la compasión. Entre sus primos, se encontraba el perverso Devadatta, siempre celoso del maestro y empeñado en desacreditarlo e incluso dispuesto a matarlo.
Cierto día que el Buda estaba paseando tranquilamente, Devadatta, a su paso, le arrojó una pesada roca desde la cima de una colina, con la intención de acabar con su vida. Sin embargo, la roca sólo cayó al lado del Buda y Devadatta no pudo conseguir su objetivo. El Buda se dio cuenta de lo sucedido permaneció impasible, sin perder la sonrisa de los labios.
Días después, el Buda se cruzó con su primo y lo saludó afectuosamente.
Muy sorprendido, Devadatta preguntó:
¿No estás enfadado, señor?
No, claro que no.
Sin salir de su asombro, inquirió:
¿Por qué?
Y el Buda dijo:
Porque ni tú eres ya el que arrojó la roca, ni yo soy ya el que estaba allí cuando me fue arrojada
El Maestro dice: Para el que sabe ver, todo es transitorio: para el que sabe amar, todo es perdonable.
viernes, 2 de mayo de 2008
EL MAESTRO SUFI
El Maestro sufi contaba siempre una parábola al finalizar cada clase, pero los alumnos no siempre entendían el sentido de la misma...
Maestro, lo encaró uno de ellos una tarde. Tú nos cuentas los cuentos pero no nos explicas su significado...
Pido perdón por eso. Se disculpó el maestro , Permíteme que en señal de reparación te convide con un rico durazno.
Gracias maestro. respondió halagado el discípulo
Quisiera, para agasajarte, pelarte tu durazno yo mismo. ¿Me permites?
Sí. Muchas gracias , dijo el discípulo.
¿Te gustaría que, ya que tengo en mi mano un cuchillo, te lo corte en trozos para que te sea más cómodo?...
Me encantaría... Pero no quisiera abusar de tu hospitalidad, maestro...
No es un abuso si yo te lo ofrezco. Solo deseo complacerte...
Permíteme que te lo mastique antes de dártelo...
No maestro. ¡No me gustaría que hicieras eso! Se quejó, sorprendido el discípulo.
El maestro hizo una pausa y dijo:
Si yo les explicara el sentido de cada cuento... sería como darles a comer una fruta masticada.
viernes, 25 de abril de 2008
ORACION
Un hombre susurró: Dios, habla conmigo.
Y un ruiseñor comenzó a cantar...
Pero el hombre no oyó.
¡Entonces el hombre repitió:
Dios, habla conmigo!
Y el eco de un trueno, se oyó...
Mas el hombre fue incapaz de oír.
El hombre miró en derredor y dijo:
¡Dios, déjame verte!
Y una estrella brilló en el cielo...
Pero el hombre no la vio.
El hombre comenzó a gritar:
¡Dios, muéstrame un milagro!
Y un niño nació...
Mas el hombre no sintió el latir de la vida.
Entonces el hombre comenzó
a llorar y a desesperarse:
¡Dios, tócame y déjame saber
que estás aquí conmigo...!
Y una mariposa se posó
suavemente en su hombro...
El hombre espantó la mariposa con la mano y,
desilusionado, continuó su camino,
triste, sólo y con miedo.




